
BOGOTÁ. — Ante la creciente polarización y los choques verbales que han caracterizado las últimas semanas de la campaña política, el Procurador General de la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, lanzó un enérgico llamado a la ciudadanía y a las diferentes fuerzas partidistas para mitigar las tensiones de cara a la primera vuelta.
El jefe del Ministerio Público insistió en la necesidad de blindar el certamen democrático de discursos de odio o brotes de violencia, instando a todos los sectores a actuar con máxima responsabilidad institucional y ciudadana.
Un llamado directo a la calma en las urnas
Durante el despliegue de los equipos de control de la entidad, el Procurador recalcó que la estabilidad del país depende directamente de la legitimidad de sus procesos democráticos.
«La invitación que les hago vehementemente, pero con todo afecto y con todo cariño es: sumémonos a la Paz Electoral, ayudemos a que las elecciones presidenciales transcurran en tranquilidad, que gane quien gane, aceptemos todos los resultados que digan las urnas», enfatizó Eljach.
La estrategia institucional denominada #PazElectoral, liderada por el órgano de control, se ha venido implementando a nivel nacional como una «cátedra pública abierta». Su objetivo principal es asegurar que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto de manera libre, oportuna y segura, previniendo irregularidades tanto en la jornada de votación como en los posteriores escrutinios.
Vigilancia estricta a los funcionarios públicos
Además de su mensaje de convivencia, la Procuraduría reiteró que mantiene activos sus comités de seguimiento y control disciplinario en todas las regiones del país.
Eljach recordó que el ente vigilará de cerca que ningún servidor público rompa los principios de neutralidad e imparcialidad vigentes en la ley colombiana. Con este llamado a la calma y la advertencia de severidad técnica frente a las faltas disciplinarias, el Ministerio Público busca mitigar la pugnacidad y garantizar que la transición del poder se desarrolle bajo un ambiente de estricta normalidad institucional.
